El edificio del Prado: de Juan de Villanueva a Rafael Moneo

El Museo del Prado ocupa uno de los edificios más elegantes del Madrid neoclásico, construido por Juan de Villanueva por encargo de Carlos III en 1785 para albergar el Gabinete de Ciencias Naturales. Reconvertido en pinacoteca en 1819, el edificio ha crecido en 2007 con la ampliación del claustro de los Jerónimos diseñada por Rafael Moneo. Entender su arquitectura es entender la historia del coleccionismo regio español.

Fachada neoclásica del Museo del Prado con la columnata de Villanueva

El origen: el Gabinete de Ciencias Naturales (1785)

A finales del siglo XVIII, el rey Carlos III impulsó en Madrid una serie de grandes proyectos ilustrados destinados a dotar a la capital de España de instituciones científicas y culturales acordes con las aspiraciones de la época. Junto al Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico, el monarca encargó la construcción de un Gabinete de Ciencias Naturales que centralizara las colecciones de historia natural de la Corona.

El proyecto se encomendó a Juan de Villanueva, el arquitecto de cámara de Carlos III y el más importante de la España neoclásica, responsable también de la fachada del Ayuntamiento de Madrid y de numerosas obras en El Escorial y en los Reales Sitios. Villanueva diseñó un edificio longitudinal, orientado en paralelo al Paseo del Prado, con una composición de gran contención clásica: una fachada principal articulada mediante columnas y pilastras de orden toscano, cubiertas planas y piedra caliza de Colmenar.

Las obras comenzaron en 1785 y avanzaron durante los reinados de Carlos III y Carlos IV, pero la Guerra de la Independencia (1808–1814) interrumpió los trabajos y causó daños graves: el ejército francés utilizó el edificio como cuartel de caballería, con el consiguiente deterioro. Cuando terminó la guerra, el edificio estaba lejos de estar terminado y muy deteriorado.

La apertura como museo de pintura (1819)

Fue el rey Fernando VII, impulsado por su esposa la reina María Isabel de Braganza, quien decidió destinar el edificio rehabilitado a museo de pintura. El Real Museo de Pinturas abrió sus puertas el 19 de noviembre de 1819 con 311 cuadros procedentes de las colecciones reales. Villanueva no vivió para verlo: había muerto en 1811, durante la ocupación francesa.

El uso como pinacoteca requirió adaptaciones que no siempre favorecieron la pureza del proyecto original: los ventanales superiores que Villanueva había previsto para la iluminación cenital de los gabinetes de historia natural fueron sustituidos por ventanas laterales más adecuadas para la contemplación de pinturas. A lo largo del siglo XIX el edificio fue ampliándose y modificándose para acoger una colección que crecía sin parar.

Detalle de la fachada del Paseo del Prado con las columnas de Villanueva

Las tres puertas: Velázquez, Goya y Murillo

El edificio de Villanueva tiene tres accesos principales que hoy llevan el nombre de tres de los grandes pintores de la colección:

Cada puerta da acceso a niveles y zonas distintas del edificio, lo que puede orientar el itinerario: la Puerta de Velázquez lleva directamente a la planta principal con Las Meninas y la colección de pintura española; la Puerta de Goya conecta con la zona de pintura del siglo XVIII y las obras de Goya.

La ampliación de Rafael Moneo (2007): el claustro de los Jerónimos

En los primeros años del siglo XXI, el Prado necesitaba ampliar su superficie expositiva y mejorar sus servicios: accesos, vestíbulos, tienda, restaurante y salas para las colecciones que no tenían espacio en el edificio de Villanueva. El concurso convocado lo ganó el arquitecto español Rafael Moneo, Premio Pritzker 1996 y el arquitecto español más reconocido internacionalmente.

La ampliación se inauguró en 2007, coincidiendo con el bicentenario del inicio de la Guerra de la Independencia. El elemento más singular e inesperado del proyecto fue la incorporación del claustro gótico del convento de los Jerónimos, que había quedado abandonado junto al museo tras la desamortización del siglo XIX. Moneo desmontó el claustro piedra a piedra, lo restauró y lo integró en el nuevo cuerpo del museo, creando un espacio de transición de gran belleza entre la arquitectura histórica y la nueva construcción.

El nuevo volumen, de ladrillo y piedra, se conecta con el edificio de Villanueva mediante un pasaje subterráneo y ofrece nuevas salas de exposición en sus plantas, un vestíbulo amplio y luminoso —la llamada Sala de los Jerónimos— y el restaurante del museo. La Puerta de los Jerónimos, en la calle Ruiz de Alarcón, se convirtió en el acceso principal para los visitantes que llegan desde los hoteles del entorno del Retiro.

Claustro gótico de los Jerónimos integrado en la ampliación de Moneo

El diálogo entre el neoclásico y la arquitectura contemporánea

El gran reto de Moneo fue intervenir junto a uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio español sin competir con él. A diferencia de otras ampliaciones de museos internacionales que han buscado el contraste radical, Moneo optó por una arquitectura de diálogo contenido: materiales próximos a los del edificio original (ladrillo de color ocre, piedra de Colmenar), volumetría horizontal que no compite en altura con Villanueva, y una apuesta por la sutileza frente al gesto espectacular.

El resultado es un conjunto en el que los dos tiempos conviven sin fricciones. Desde el Paseo del Prado, el edificio de Villanueva sigue siendo el protagonista absoluto. Desde la calle Ruiz de Alarcón, la nueva entrada de Moneo ofrece una lectura más contemporánea del conjunto. Y el claustro de los Jerónimos, rescatado del abandono y devuelto a la vida, es quizás el elemento más emocionante de toda la intervención.

Edificio originalJuan de Villanueva, 1785–1819
EstiloNeoclásico (columnata toscana, piedra de Colmenar)
Apertura como museo19 de noviembre de 1819 (Fernando VII)
AmpliaciónRafael Moneo, inaugurada en 2007
Elemento singularClaustro gótico de los Jerónimos (s. XVI), restaurado e integrado
Puertas principalesVelázquez (norte) · Goya (sur) · Jerónimos (este, Moneo)
DirecciónPaseo del Prado s/n, 28014 Madrid

Descubre el edificio por dentro

Una visita guiada al Prado te acerca también a su arquitectura: las salas de Villanueva, el claustro de los Jerónimos y los espacios que conectan dos siglos de historia.

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Preguntas frecuentes sobre el edificio

¿Quién diseñó el edificio del Museo del Prado?

Juan de Villanueva, el arquitecto de cámara de Carlos III. Lo diseñó en 1785 como Gabinete de Ciencias Naturales. Fue reconvertido en museo de pintura bajo Fernando VII y abrió en 1819.

¿Quién hizo la ampliación del Prado en 2007?

El arquitecto español Rafael Moneo, Premio Pritzker 1996. Su ampliación incorporó el claustro gótico de los Jerónimos al recinto del museo y añadió nuevas salas y servicios.

¿Cuántas puertas tiene el Museo del Prado?

Tres puertas principales: Velázquez (fachada norte, Paseo del Prado), Goya (fachada sur, calle Felipe IV) y Jerónimos (ampliación de Moneo, calle Ruiz de Alarcón). También existe la Puerta de Murillo al jardín sur.

¿Qué estilo arquitectónico tiene el Prado?

El edificio original es neoclásico, con columnata toscana, frontones y piedra caliza de Colmenar. La ampliación de Moneo emplea materiales contemporáneos en diálogo respetuoso con el original.

Contenido revisado por el equipo de Ticket Visit · junio 2026.

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