Goya en el Prado

El Museo del Prado conserva la mayor colección de Francisco de Goya del mundo: más de ciento treinta pinturas, miles de dibujos y series completas de grabados. Una colección que arranca en los luminosos cartones para tapices del artista joven y termina en las Pinturas Negras del viejo sordo recluido en su casa a orillas del Manzanares. Entre esos dos extremos, Goya inventó la pintura moderna.

El 3 de mayo de 1808, óleo sobre lienzo de Francisco de Goya (1814), Museo del Prado, sala 064

Goya y el Prado: una relación de toda una vida

Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos (Zaragoza) en 1746 y murió en Burdeos en 1828, exiliado voluntario de una España que ya no reconocía. Su vida abarcó la Ilustración, la Revolución Francesa, la guerra de la Independencia, el absolutismo de Fernando VII y los primeros esbozos del liberalismo. Fue testigo directo —y pintor obsesivo— de uno de los períodos más convulsos de la historia española.

La relación de Goya con lo que hoy es el Prado comenzó antes de que el museo existiera: fue pintor de cámara de Carlos IV y retrató a la familia real, a los aristócratas y a los ilustrados de su tiempo. Cuando el Museo Real de Pinturas abrió sus puertas en 1819, las obras de Goya ya formaban parte esencial de la colección de la Corona. La conexión era inevitable.

Los cartones para tapices: el Goya de los colores

Los cartones para tapices (salas 024–026, planta primera) son las obras más antiguas de Goya en el Prado y las que muestran a un artista completamente distinto del que pintaría Saturno cuarenta años después. Entre 1775 y 1792, Goya realizó más de sesenta cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, destinados a decorar los apartamentos reales.

Son escenas de la vida popular madrileña: La cometa, El columpio, La gallina ciega, El quitasol. Los colores son luminosos —amarillos, rojos, azules puros—, las figuras alegres y las composiciones llenas de movimiento. Es la mirada de un joven artista ambicioso que quiere agradar a la corte y que todavía no ha visto la guerra. La distancia entre estos cartones y las Pinturas Negras es la distancia entre dos épocas históricas y dos temperamentos.

La maja desnuda y La maja vestida: el escándalo de la mirada

Las dos majas (sala 036, planta primera) son quizá las obras más célebres de Goya después de El 3 de mayo, y también las más discutidas. La maja desnuda (c. 1797–1800) es uno de los primeros desnudos femeninos no mitológicos de la pintura española: la figura reclinada sobre una otomana de satén mira directamente al espectador con una actitud de desafío sereno que resulta completamente inusual en la tradición pictórica de la época. No es Venus ni Dánae ni ninguna diosa: es una mujer contemporánea que se sabe mirada y acepta la mirada sin vergüenza.

El escándalo fue mayúsculo. La Inquisición abrió un expediente a Goya en 1815 citándolo a declarar sobre "las majas obscenas". El pintor las atribuyó al encargo de Manuel Godoy, valido de Carlos IV, y salió del paso. La maja vestida (c. 1800–1808) es idéntica en postura y composición, como si sirviera de disfraz para la desnuda. Juntas, las dos majas forman un díptico conceptual sobre el deseo, la representación y la transgresión.

La identidad de la modelo nunca ha sido confirmada. Las hipótesis van desde la duquesa de Alba —amiga íntima de Goya— hasta Pepita Tudó, amante de Godoy. El propio artista nunca lo aclaró, y ese misterio forma parte constitutiva de las obras.

La familia de Carlos IV: el retrato como radiografía

Pintada en 1800 (sala 032, planta primera), La familia de Carlos IV es el retrato colectivo más ambicioso de Goya y uno de los más desconcertantes de toda la pintura europea. El rey Carlos IV, su esposa María Luisa de Parma y sus hijos e hijas aparecen en un salón del Aranjuez engalanados con sus mejores galas y condecoraciones. El propio Goya se pintó a sí mismo al fondo, ante un gran lienzo, en un guiño explícito a Las Meninas de Velázquez.

Pero la comparación con Velázquez es también una trampa. Donde Velázquez dotó a sus retratos de dignidad y misterio, Goya sometió a la familia real a una mirada clínica y despiadada. Los críticos del siglo XIX ya advirtieron que los personajes parecen una familia de tenderos en sus trajes de gala. No hay grandeza, no hay distancia real. La expresión de María Luisa —que según las fuentes dominaba a su marido— tiene una franqueza casi brutal. Carlos IV parece bonachón y algo perdido. El futuro Fernando VII, a la izquierda, mira con una frialdad que no augura nada bueno.

Sala de la colección permanente del Museo del Prado con obras de Francisco de Goya

El 2 y el 3 de mayo de 1808: la guerra como apocalipsis

Los dos grandes cuadros de historia de Goya (sala 064, planta primera) fueron pintados en 1814, seis años después de los hechos que representan, por encargo del Consejo de Regencia que quería conmemorar la resistencia española contra la ocupación napoleónica. Son los cuadros políticos más poderosos de la historia de la pintura occidental.

El 2 de mayo de 1808 (también conocido como La carga de los mamelucos) muestra la revuelta popular de Madrid contra las tropas napoleónicas. Un caos de cuerpos, caballos y acero en el que el patriotismo y el terror son indistinguibles. La composición es un torbellino sin centro que transmite la violencia de la acción en su estado más puro.

Su pareja, El 3 de mayo de 1808, es todavía más perturbadora. Al amanecer del día siguiente, las tropas francesas fusilarán a los insurgentes capturados en las tapias de la Moncloa. En el centro de la composición, un hombre de camisa blanca levanta los brazos con un gesto simultáneo de súplica, desafío y rendición. Su cara está iluminada por un farol que los soldados llevan al suelo; el pelotón de ejecución, de espaldas, es anónimo y mecánico. La víctima tiene nombre —o al menos tiene cara—; los verdugos no.

El cuadro influyó directamente en Édouard Manet (La ejecución del emperador Maximiliano, 1867) y en Pablo Picasso (La masacre en Corea, 1951). Pero ninguna de esas obras alcanza la intensidad del original.

Las Pinturas Negras: el abismo de la vejez

Entre 1820 y 1823, Goya pintó directamente sobre los muros de las dos plantas de su casa —la Quinta del Sordo, en las afueras de Madrid— una serie de catorce composiciones que hoy conocemos como las Pinturas Negras (sala 067, planta primera). No eran para nadie: nadie se las había encargado, nadie las vería hasta que la casa pasó a otro propietario décadas después. Son el diario privado de un hombre sordo, anciano y aterrorizado por el regreso del absolutismo.

Las más importantes:

Las Pinturas Negras fueron arrancadas de los muros y trasladadas a lienzo en 1874 por el barón Frédéric Émile d'Erlanger, nuevo propietario de la casa, y donadas al Prado en 1881. El proceso de traslado alteró inevitablemente algunas composiciones, pero el impacto de las obras sigue siendo demoledor.

Descubre a Goya con una guía experta

Una visita guiada al Prado te lleva por las salas de Goya —las majas, El 3 de mayo, las Pinturas Negras— con todo el contexto histórico y la explicación detallada que necesitas para comprender su evolución.

Ver visita guiada al Prado →

⏳ Las plazas por franja horaria son limitadas. Asegura tu hora · cancelación gratuita.

Consejos prácticos para ver las salas de Goya

Preguntas frecuentes sobre Goya en el Prado

¿Dónde están las obras de Goya en el Prado?

Las principales obras de Goya se distribuyen entre la sala 032 (La familia de Carlos IV), las salas 024–026 (cartones para tapices), la sala 036 (las majas), la sala 064 (El 2 y El 3 de mayo) y la sala 067 (Pinturas Negras), todas en la primera planta.

¿Quién es la maja de Goya?

Su identidad no se ha podido confirmar con certeza. Las hipótesis más repetidas apuntan a la duquesa de Alba o a Pepita Tudó, amante del valido Godoy.

¿Qué son las Pinturas Negras de Goya?

Catorce murales pintados por Goya directamente en las paredes de su casa entre 1820 y 1823, sin encargo ni destinatario. Se caracterizan por su paleta oscura y su temática aterradora, anticipando el expresionismo del siglo XX.

¿Cuántas obras de Goya tiene el Prado?

Más de 130 pinturas, además de dibujos y series de grabados. Es la mayor colección de Goya del mundo.

¿Por qué pintó Goya las Pinturas Negras?

Goya las pintó para sí mismo, en su retiro privado, probablemente como expresión de sus miedos ante el regreso del absolutismo de Fernando VII y su propio deterioro físico. No tenían destinatario ni función pública.

Ante el Saturno de la sala 067, con sus ojos desencajados y sus manos aferradas al cuerpo de la víctima, resulta difícil pensar que fue pintado por el mismo artista que décadas antes decoraba los aposentos reales con escenas de majos y majas volando cometas en el cielo de Madrid.

Contenido revisado por el equipo de Ticket Visit · junio 2026.

Sigue descubriendo el Prado

🧭 Herramienta gratis

¿Preparas tu viaje a Madrid?

Crea tu itinerario día a día —qué ver, cuánto tiempo dedicar y dónde comer— con nuestro Trip Planner gratis, sin registro.

Planifica tu viaje a Madrid →
Trip Planner: itinerario de Madrid
Cancelación gratuita · Sin colasVer visita guiada →